Según los datos del último estudio que IDC ha realizado con la colaboración de Schneider Electric, los centros de datos del futuro deberán adaptarse a las nuevas cargas de trabajo y la diversificación de las TI, serán más inteligentes y más eficientes energéticamente
    El crecimiento acumulado del gasto relacionado con servicios Cloud en España será del 24%.
    El 65% de las inversiones de infraestructuras serán para sistemas de relación, conocimiento y acción para adaptar el centro de datos a las nuevas cargas de trabajo.
     
    La consultora IDC, con la colaboración de Schneider Electric, ha presentado las conclusiones del informe FutureScape 2018, a partir de las encuestas realizadas a más de 500 responsables y perfiles decisores de TI de empresas europeas con más de 30 servidores instalados y un mínimo de 100 empleados, analizando la situación actual y tendencias del mercado de los centros de datos.

    En su informe, IDC y Schneider Electric estiman que la demanda de espacio en los centros de datos continuará creciendo hasta alcanzar 590 millones en 2018, y en concreto el espacio pertenecientes a proveedores de servicios aumentará en 48,95 millones de metros cuadrados en todo el mundo. Asimismo, los proveedores de servicios representarán el 45,6% de la construcción de nuevos centros de datos de alta gama en 2018. Del estudio se desprende que el centro de datos del futuro estará marcado por las nuevas cargas de trabajo y la diversificación de las TI, y que será más inteligente y más eficiente energéticamente, con un aumento de los microdatacenter y el edge computing. Tal y como ha dicho Michael Dalala, Vice Presidente de IT Division de Schneider Electric en España, “estas tendencias representan una clara oportunidad para Schneider Electric, como expertos en simplificar la planificación, diseño y operación del centro de datos, proporcionando valor de negocio mediante la mejora de la velocidad de despliegue, el coste y el rendimiento del entorno. Dichos beneficios redundan en una mejora en la expansión del negocio y la mejora en la entrada al mercado de nuevos servicios en un mercado de rápido crecimiento.”

    Situación actual
    En los últimos años, han tenido lugar unos cambios tanto en los negocios como en la tecnología que están ejerciendo presión sobre los centros de datos tradicionales:
    - La mayor parte de los centros de datos han sido construidos con una orientación hacia unas cargas de trabajo estables, o que cambien a un ritmo predecible. Con la combinación de movilidad, social business, Big Data y cloud, se ha producido una proliferación de dispositivos móviles y de los datos creados y almacenados. Según el Black Book de Q2-2016 de IDC, se estima que el crecimiento acumulado en gasto relacionado con servicios cloud en España será de un 24%.
    - La ubicación de muchos CPDs no es adecuada para las necesidades actuales: Muchos CPDs se construyeron en base a una cercanía de las oficinas centrales de los negocios, pero en un contexto en el que la orientación al cliente y la agilidad de respuesta son prioritarios, la cercanía a un punto de interconexión de la red, a núcleos de población o a clientes tiene más relevancia para el negocio.
    - Las tareas de mantenimiento y operación de los centros de datos tradicionales están absorbiendo una cantidad creciente de recursos humanos, que se tienen que dedicar a tareas como configuraciones o resolución de incidencias. Sin embargo, la organización necesita dichos recursos para desarrollar nuevas iniciativas e innovar.
    - Antigüedad del centro de datos: Hay una cantidad elevada de centros de datos que tienen más de cinco años. Esta situación genera ineficiencias a corto y medio plazo.

    Cómo será el centro de datos del futuro
    De las conclusiones del estudio de IDC y Schneider Electric, se estima que la demanda de espacio en los centros de datos continuará creciendo, pasando de 482,2 millones de metros cuadrados en 2013 hasta alcanzar 590 millones en 2018. Concretamente, los centros de datos pertenecientes a los proveedores de servicios aumentarán 48,95 millones de metros cuadrados, lo que supone un 45,6% de la construcción de nuevos centros de datos de alta gama en 2018. Muchas organizaciones de TI reconocen que tanto el diseño, como la construcción y la expansión del centro de datos, están superando sus capacidades internas. Por este motivo, están adoptando estrategias de outsourcing. Algunas empresas continuarán construyendo y operando dichas instalaciones, pero la tendencia general será en confiar estos proyectos a compañías especialistas.

    Según las predicciones del estudio FutureScape de IDC, las características del centro de datos del futuro deberán adecuarse a las nuevas cargas de trabajo y a la diversificación de las TI:
    - Nuevas cargas de trabajo: El 65% de las inversiones de infraestructura en el datacenter serán para sistemas de relación, conocimiento y acción, frente al mantenimiento de los sistemas de registro actuales. El modelo anterior de datacenter estaba orientado a la gestión de la información del empleado, al back-office y a los sistemas de registro de información interna. Con la explosión de internet y la telefonía móvil, las empresas invertirán más en sistemas "Big Data", analítica y sistemas de control de Internet de las Cosas, requiriendo unas mejores infraestructuras de comunicaciones con el exterior.
    - Diversificación de las TI: El 65% de los activos TI de las empresas actuales residirán en entornos cloud en centros de datos fuera de las propias instalaciones de la empresa, mientras que un tercio del personal TI serán empleados de proveedores Cloud. Las empresas operarán entornos diversificados que incluirán distintos tipos de despliegue (dentro y fuera de las localizaciones físicas de la organización) y un amplio portfolio de servicios cloud (IaaS, PaaS, SaaS). Las organizaciones deberán gestionar dichos activos distribuidos entre distintos centros de datos de terceras empresas. Los departamentos TI deberán ser capaces de implementar sus operaciones teniendo en cuenta activos, capacidades técnicas y experiencia de distintos proveedores de servicios.
    - centro de datos Inteligente: el 60% de las empresas utilizarán centros de datos con un nivel avanzado de instrumentación, que usarán la automatización para aumentar la eficiencia, y vincular el gasto TI al valor de negocio. Muchas organizaciones utilizarán sistemas automatizados de gestión del centro de datos, dedicando sus recursos a otras tareas de valor añadido para el negocio. Este escenario implica que el nuevo centro de datos tendrá un alto nivel de sensorización. Por un lado, esto va a hacer que el propio centro de datos se convierta en un entorno de Internet de las Cosas, que permita ventajas como mantenimiento preventivo, así como una mayor eficiencia de utilización de recursos y de energía. Por otro lado, la gestión de esta sensorización va a aumentar todavía más los datos en la organización.

    - Micro-datacenters y Edge Computing: el 30% de los activos TI residirán en microdatacenters y puntos de servicio fuera de localizaciones centralizadas (Edge Computing). La proliferación de dispositivos móviles, servicios basados en Cloud e Internet de las Cosas (IoT) están redefiniendo la forma de plantear la topología física de los centros de datos. Los flujos de información entre las distintas fuentes de información se deberán coordinar más eficientemente y tanto las grandes como las pequeñas empresas están en proceso de rediseñar y hacer nuevas inversiones en la red. A su vez, esta tipología de micro-datacenters favorece la implementación de aplicaciones localizadas en conjuntos de 1 a 10 racks.

    - Eficiencia energética: La legislación medioambiental, cada vez más exigente, así como las políticas corporativas de sostenibilidad de muchas organizaciones, están impulsando que el centro de datos sea energéticamente eficiente. El 8% de los nuevos centros de datos usarán energías renovables o alternativas como fuente principal de alimentación, mientras que las nuevas arquitecturas de refrigeración y de rack continuarán mejorando la eficiencia energética. Durante los próximos tres años los operadores irán introduciendo progresivamente fuentes de energía renovables, proporcionando una fuente de energía más fiable y con costes razonables y predictivos. Esta estrategia empezará como suplemento a las fuentes de energía actuales y evolucionará hasta convertirse en la fuente primaria de energía. Mientras esta tendencia se identifica principalmente con un ahorro de costes, los operadores también buscan impactos positivos para el medio ambiente en su operación, que les harán más atractivos para sus clientes.
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