Una arquitectura empresarial preparada para el IoT consta de un plano correspondiente a la infraestructura y otro a la aplicación. La parte de la infraestructura hace referencia a la propia infraestructura IoT junto con las capacidades para gestionarla y asegurarla, mientras que la parte de la aplicación analiza los datos internos partiendo de las cosas conectadas para la gestión empresarial de las decisiones y los procesos.

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