Hablamos de subvenciones que incentivan que las compañías inviertan en “zonas poco rentables”; es decir, allí donde es muy caro desplegar banda ancha porque apenas hay habitantes que contraten el servicio. Se trata, sobre todo, de poblaciones de menos de 5.000 habitantes.

Durante los ocho años analizados (2013-2020), los municipios con fibra óptica se multiplicaron por 15 (de 270 a 4.000). Las comunidades autónomas con menos accesos activos de fibra (como Extremadura, Galicia, Castilla-La Mancha o Castilla y León) fueron las que más ayudas recibieron.

Estas ayudas suelen representar entre el 40% y el 60% del presupuesto total de los proyectos subvencionados. Estos porcentajes (o “intensidad de la ayuda”) tienden a ser superiores en poblaciones más dispersas y montañosas, como Galicia o Asturias, o con particularidades geográficas como Ceuta.

Distribucion-de-presupuesto-ayuda-e-intensidad-por-CCAA-y-ciudades-autonomas-wA cierre de 2020, la fibra óptica fue la tecnología con más proyectos de ayuda finalizados (95%); y Telefónica, el operador que ejecutó más ayudas (42%).

La CNMC recomienda reforzar la coordinación entre las administraciones, para evitar que se solapen o dupliquen las subvenciones. También, aconseja buscar el efecto incentivador y procompetitivo que pueden tener las ayudas en los mercados de banda ancha y favorecer, en la medida de lo posible, la neutralidad tecnológica. Por último, la CNMC recomienda extender la cultura de la evaluación a posteriori (ex post) de los programas de ayudas.

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