El nuevo nanosatélite introduce una novedad clave con respecto al anterior que Sateliot puso en órbita en marzo de 2021. A diferencia de aquel, este permite la conectividad estándar, con lo que ya se pueden empezar a realizar pruebas comerciales. Esto significa abrir el camino a la adopción generalizada del IoT bajo el estándar 5G desde el espacio.

El nanosatélite está construido con una tecnología innovadora compuesta a base de cubos de 10x10 cm; tiene el tamaño de un horno microondas; pesa alrededor de 12 kg y se situará en una órbita de baja altura, apenas a unos 500 km de La Tierra, frente a los grandes aparatos geoestacionarios que orbitan a 36.000 kilómetros.

Su puesta en marcha permitirá aumentar la capacidad de Sateliot para testearlo junto con las más de 500 empresas que forman parte del Early Adopter Program (EAP), ofreciéndoles una clara ventaja competitiva y una posición pionera en el mercado. Sateliot ha alcanzado con este programa una cartera de 1.000 millones de euros gracias a los acuerdos precomerciales establecidos con ellas.