Es probable que el tipo de baterías y tecnologías de almacenamiento energético evolucione en la próxima década, inclinándose hacia alternativas que mitiguen las desventajas del ion-litio. Además, los propietarios de centros de datos deben replantear sus estrategias de adquisición y suministro energético; aunque los acuerdos de compra de energía (PPA) han sido ampliamente adoptados, algunas empresas podrían optar por enfoques más integrados verticalmente.

Teniendo en cuenta estas tendencias, y según el informe de mercado de IDTechEx, “Battery Storage for Data Centers, Commercial & Industrial Applications 2026-2036”, se espera que el almacenamiento en baterías para centros de datos impulse el crecimiento del mercado de sistemas de almacenamiento energético (BESS) en el sector comercial e industrial (C&I), alcanzando un valor estimado de 21.000 millones de dólares en 2036.

Almacenamiento energético de larga duración para centros de datos
Los centros de datos utilizan generadores diésel y baterías VRLA y de ion-litio de corta duración como parte de sus sistemas UPS. Sin embargo, las tecnologías de almacenamiento de larga duración (LDES) podrían convertirse en elementos clave en la gestión energética, ya que reducen la dependencia de generadores contaminantes y baterías inflamables, además de ayudar a equilibrar la oferta y la demanda eléctrica.

Las baterías de flujo redox (RFB) destacan como una solución adecuada gracias a su larga vida útil, seguridad (no inflamables) y capacidad para gestionar cargas variables de IA con mínima degradación. Un ejemplo es la tecnología LDUPS desarrollada por Terraflow Energy, que permite suministrar energía directamente a través de la batería sin necesidad de conmutación durante apagones, ofreciendo más de 10 horas de respaldo.
Además, estas tecnologías ayudan a estabilizar la red eléctrica: si el consumo del centro de datos cae repentinamente, la batería absorbe el exceso de energía, evitando inestabilidad en la red.

Estrategias de suministro energético para centros de datos
Los operadores de centros de datos deben considerar estrategias a largo plazo como los acuerdos PPA, que permiten comprar electricidad a precios acordados, frecuentemente de fuentes renovables.

Existen dos tipos principales:
PPA físico: la electricidad se suministra directamente desde la fuente a través de la red.
PPA virtual (vPPA): contrato financiero que protege frente a la volatilidad del precio de la electricidad.
Sin embargo, las grandes tecnológicas están evolucionando hacia modelos más integrados. En diciembre de 2025, Google adquirió Intersect Power por 4.750 millones de dólares, lo que refleja una tendencia hacia el control directo de la generación energética. Este enfoque permite acelerar el desarrollo de centros de datos y asegurar capacidad energética propia.

Perspectivas de IDTechEx
Aunque las baterías VRLA y de ion-litio siguen siendo predominantes, es probable que surjan alternativas más seguras y duraderas. También cambiarán los modelos de uso para apoyar mejor la estabilidad de la red.
Los PPA seguirán siendo relevantes a corto plazo, pero las grandes empresas podrían apostar por integración vertical para tener mayor control energético, algo limitado a compañías con alta capacidad de inversión.

Autor: Conrad Nichols, Principal Technology Analyst