El informe describe los retos, los costes previstos y las estrategias de colaboración necesarias para garantizar que todo el mundo, en cualquier lugar, pueda utilizar Internet, incluida la tercera parte de la humanidad que actualmente no tiene acceso a la red.
La mayor parte de la inversión —entre 1,5 y 1,7 billones de dólares— se destinará a infraestructuras físicas, junto con una financiación sustancial para la capacidad humana e institucional, principalmente en los países en desarrollo.
«La conectividad digital significa crear oportunidades de educación, empleo y acceso a servicios esenciales que pueden transformar vidas y comunidades», afirmó la secretaria general de la UIT, Doreen Bogdan-Martin. «Si bien se necesitan recursos importantes para conectar de manera significativa a todo el mundo, se trata de inversiones que contribuirán a un futuro digital próspero para todos».
El reto de conectar a miles de millones de personas
La UIT estima que 2600 millones de personas siguen excluidas del mundo digital, y que la conectividad está estrechamente relacionada con los niveles de desarrollo socioeconómico. En 2024, se calcula que el 93 % de la población de los países de ingresos altos utilizaba Internet, frente a solo el 27 % de los países de ingresos bajos.
El nuevo informe sobre el logro de una conectividad universal significativa se basa en el estudio original de la UIT de 2020 Conectando a la humanidad, publicado bajo la dirección del G20 durante la presidencia del Reino de Arabia Saudita, en el que se identifican las deficiencias críticas y los costes previstos para subsanarlas.
«El mundo necesita entre 2,6 y 2,8 billones de dólares para conectar a la humanidad en 2030. Esta cifra es casi cinco veces superior a la última evaluación realizada en 2020 en colaboración con la UIT durante la presidencia saudí del G20», afirmó el Excmo. Sr. Ing. Haytham AlOhali, gobernador en funciones del CST.
«Este aumento tan drástico subraya la urgencia de la cooperación internacional, la inversión colectiva y el intercambio de conocimientos especializados si queremos hacer realidad la visión de una conectividad universal y significativa para todos».
Los principales costes destacados en el informe son los siguientes:
Infraestructura digital: entre 1,5 y 1,7 billones de dólares: la ampliación de las redes de banda ancha a las poblaciones desatendidas representa el mayor coste individual. El informe estima los costes de desplegar redes de fibra óptica en las zonas urbanas y sus alrededores, redes inalámbricas fijas 4G en las regiones rurales y satélites en las zonas más remotas.
Asequibilidad: 983.000 millones de dólares: reducir el coste de los teléfonos inteligentes y los servicios de banda ancha, tanto fijos como móviles, es fundamental para que las personas y los hogares de todo el mundo, especialmente en las regiones con menos ingresos, puedan permitirse conectarse y mantenerse en línea.
Competencias digitales: 152.000 millones de dólares: la conectividad por sí sola no es suficiente, las personas deben tener las competencias necesarias para utilizar Internet de forma eficaz. Las inversiones para financiar iniciativas de alfabetización digital a gran escala pueden capacitar a las personas para que accedan a la educación en línea, consigan mejores empleos y participen activamente en una sociedad impulsada por la tecnología digital.
Políticas y regulación: 600 millones de dólares: modernizar las regulaciones y crear entornos políticos predecibles en todo el mundo es esencial para liberar la eficiencia y promover la innovación. Si bien esto representa el componente de costo más pequeño, frena la transformación digital y mantiene las demás brechas. El impacto de cerrarla sería enorme.
Necesidad de colaboración público-privada
Como se destaca en el Plan de Acción «Conectar a la Humanidad», el progreso mundial en materia de conectividad ha sido desigual, y los 46 países menos adelantados del mundo se han quedado muy rezagados debido a las barreras financieras, los conocimientos técnicos limitados y la infraestructura poco fiable.
Para hacer frente a estos retos, la UIT aboga por enfoques empresariales innovadores y una colaboración renovada entre los gobiernos, la industria tecnológica, las instituciones financieras de desarrollo y la sociedad civil, con el fin de cerrar las brechas actuales y prevenir las futuras, especialmente en campos como la inteligencia artificial (IA).
El informe concluye con recomendaciones para acelerar la inclusión digital en todo el mundo, entre ellas el uso de las escuelas como puertas de acceso a Internet, la inversión en infraestructuras energéticas en África y la mejora de la recopilación de datos a nivel subnacional.
