La centralización de los sistemas de seguridad se está convirtiendo, por tanto, en un elemento relevante para mejorar la capacidad de reacción de policías locales, servicios de emergencia, centros de tráfico y otras áreas municipales. Reunir vídeo, alarmas y datos operativos en un mismo entorno permite obtener una visión más completa de lo que está sucediendo, compartir información con mayor rapidez y coordinar la respuesta ante los incidentes.
Precisamente, la ciudad de Ostrava, uno de los principales núcleos urbanos de la República Checa, constituye un ejemplo de esta evolución. Dentro de su estrategia de transformación digital, el municipio ha desarrollado un sistema integrado que conecta actualmente cerca de 1.500 cámaras y diferentes sistemas de seguridad, tráfico y protección perimetral. Su objetivo a largo plazo es superar las 2.000 cámaras.
De sistemas independientes a una visión común
A medida que la red de videovigilancia de Ostrava fue creciendo, también aumentó la necesidad de mejorar la coordinación entre los diferentes servicios municipales. La ciudad contaba con distintos sistemas que funcionaban de manera independiente, lo que dificultaba compartir información entre organizaciones y gestionar de forma homogénea una infraestructura cada vez mayor.
OVANET, proveedor de servicios TIC de Ostrava y responsable de la infraestructura metropolitana de la ciudad, abordó la integración de estos entornos mediante Genetec Security Center. La plataforma permitió crear el denominado Sistema Municipal Integrado de Cámaras (MIKS), desde el que se gestionan de forma centralizada sistemas anteriormente separados. “Necesitábamos un sistema que nos proporcionara visibilidad y control completos, facilitara la gestión de los accesos y nos permitiera seguir ampliando la infraestructura sin añadir complejidad”, explica Martin Flíbor, responsable de Implementación de OVANET.
La arquitectura abierta de la plataforma ha permitido incorporar progresivamente infraestructura ya existente y mantener equipos de distintos fabricantes, evitando que la modernización obligara a sustituir de una vez todos los sistemas desplegados previamente.
Más de una docena de centros operativos conectados
Uno de los principales retos de la seguridad urbana reside en que la información necesaria para responder ante una emergencia suele estar repartida entre diferentes organismos. Policía, tráfico, bomberos u otros servicios municipales pueden necesitar consultar imágenes o datos relacionados con un mismo incidente.
En Ostrava, los operadores utilizan el sistema las 24 horas del día desde más de una docena de centros operativos, entre ellos dependencias de la policía municipal, centros de control del tráfico y servicios de emergencia. Desde una única interfaz pueden acceder a vídeo, alarmas y otra información necesaria para evaluar una situación y tomar decisiones. Otros departamentos disponen de accesos restringidos únicamente a los datos relacionados con sus competencias.
Esta organización permite también aplicar diferentes niveles de permisos y mantener el control sobre quién puede acceder a determinada información, un aspecto especialmente relevante cuando se centralizan sistemas utilizados por múltiples departamentos y organismos públicos. “Gracias a la plataforma unificada Security Center contamos ahora con una visión centralizada de todo el sistema de la ciudad. Esto permite a nuestros equipos responder con mayor rapidez a los incidentes y también hemos reducido significativamente nuestra dependencia de proveedores externos”, señala Martin Flíbor.
Impacto medible en la operativa de la ciudad
La centralización está teniendo un impacto medible en la operativa de la ciudad. Durante el último año, el sistema intervino en la gestión de más de 4.260 incidentes y contribuyó a que las autoridades identificaran a 75 personas buscadas y detuvieran a 21 sospechosos. La plataforma también ha favorecido el intercambio de información entre policía municipal, bomberos y otros departamentos, facilitando una respuesta más coordinada ante los sucesos.
La experiencia refleja cómo la evolución de la videovigilancia urbana está desplazando el foco desde la mera instalación de cámaras hacia la gestión conjunta de la información. Ahora Ostrava continúa ampliando este modelo. De hecho, entre sus próximos proyectos figura la incorporación de cámaras corporales, sistemas móviles, detectores acústicos digitales y sensores IoT destinados, entre otras funciones, a monitorizar la calidad del aire y la contaminación lumínica. La ciudad está introduciendo también nuevas capacidades de analítica de vídeo y estudiando servicios cloud que permitan seguir aumentando la infraestructura. Entre las iniciativas previstas se encuentra además el uso de detección acústica en paradas de transporte público, junto con herramientas de analítica orientadas a mejorar la identificación temprana de situaciones potencialmente problemáticas en espacios públicos.
La experiencia de Ostrava pone así sobre la mesa uno de los desafíos que acompañará a la evolución de las ciudades conectadas, que consiste en integrar tecnologías y organismos que tradicionalmente han trabajado de manera independiente. A medida que aumenta el número de dispositivos desplegados en el espacio urbano, disponer de una visión común puede resultar tan importante como las propias cámaras o sensores utilizados para obtenerla.
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